jueves, 21 de diciembre de 2023

3 poemas

En estos últimos días he estado trabajando algunos textos que tenía en pausa desde hacía algunos meses. Creo que la mayor parte del tiempo es necesario dejar reposar los versos para retomarlos después, ya con la idea más concreta y con una frescura que permita al poema desarrollarse con más naturalidad, de una forma más orgánica. En definitiva también me ha ayudado mucho el retomar el buen hábito de la lectura, no para tratar de imitar lo que leo, sino para profundizar más en la palabra escrita. Creo que los textos que les presento a continuación son el resultado de eso, de una constante reflexión y reposo de los temas tratados. Ya ustedes juzagarán si lograron o no concretarse. Las ilustraciones que añado a cada uno de los poemas son con la intención de tratar de ejemplificar las ideas que desarrollo. Piezas de pintores que admiro profundamente y que creo coinciden con mis pequeñas creaciones. Al final, esas son las verdaderas obras de arte, mis textos son sólo imágenes.

UNTITLED

a partir de un cuadro de Basquiat

soy un grafiti flotante en medio
de un aguacero
mural difuminándose
entre las cenizas del mundo

tatúo en mis líneas las nubes pálidas
del tiempo
sus dedos tiernos como la lluvia
color que sube al iris
desprendiéndose de la memoria

y hay en mí una estética salvaje
un grabado borroso
de pequeños crímenes blancos
donde convulsiona la vida
diluvio del espíritu y la carne

soy un grafiti flotante en medio
de un aguacero
mural perdiéndose
entre la niebla del alma

es mi expresión la voz del mundo
pequeño susurro en la pared
tiroteada por la lluvia


(Untitled, 1982 - Jean Michel Basquiat)


DE LA TIERRA

¿Quién soy
que dejo caer mis cenizas abatidas
en este mundo
y sigo mi camino?

¿quién soy
que dejo volar mi canto encima
de este paisaje
y permito perderme?

estas huellas
grabadas con pena en sus orillas
¿son un reflejo mío?
si dirijo el iris
a los techos bombardeados
por la soledad
¿sabré quién soy?

y si al final no me reconozco
al menos sabré
que fui estos muros y caminos
el aire y los coyotes
con el arpa de este mundo
poeta y hermano

(Autorretrato desnudo, 1910 - Egon Schiele)


UN CUERVO

Un cuervo huye de mí

como un proyectil en forma de pájaro
lo sentí salir de mis vértebras
mezclándose en los días sin fuego
esos días donde mi canto
era el aullido seco de los barrotes

un cuervo huye de mí

llevándose en sus plumas la tristeza
retórica adolescente oculta
bajo la pestaña de otras épocas
tiempos de lugares comunes
de pasiones pobres e inapreciables

un cuervo huye de mí

y mi pecho ya no es más la cadena
que alimenta el miedo del alma
cenizas del pensamiento
hoy son la pólvora que enciende
las alas que me(nos) habitan

un cuervo huye de mí

y ahora todo parece llamas azules
sueños de palabras amplias
los cantos perdidos de las piedras
que saben que en mí no hay
más cabida que para la poesía

(La caída de Ícaro, 1975 - Marc Chagall)


martes, 19 de diciembre de 2023

Lost in translation o el adiós a la infancia

En el cine de autor (fuertemente relacionado con el término indie) hay muchas obras que han sabido marcar a toda una generación; piezas con la capacidad de romper los paradigmas ya establecidos en el género. Muchas de estas películas son primeros proyectos de genios tempranos. Taxi driver (1976), Ven y mira (1985), Trainspotting (1996), Amores perros (2000), son sólo algunos títulos que me vienen a la mente al hablar del tema. Quizás la razón por la cual impusieron un antes y un después dentro del cine, no sólo se limite a su innovación en el uso del lenguaje cinematográfico, sino porque fueron una representación fidedigna del espíritu de su época. La sensación de pérdida y soledad durante las crisis político-económicas, la deshumanización de los jóvenes arrastrados a los conflictos bélicos, el crecimiento de las adicciones en las juventudes abandonadas por su propio país o la necesidad de una estabilidad familiar y emocional. Leí en alguna ocasión que el arte no sólo describe a su época, sino que la interpela y establece un diálogo activo con ella.

Partiendo desde lo anteriormente planteado, no es posible hablar del cine de la primera década de los dos mil sin forzosamente remitirse a Lost in translation (2003), de Sofia Coppola. Tan conocido el apellido Coppola dentro de Hollywood que nombrarlo ya es hasta un lugar común, pero no en el caso de Sofia. Apareciendo como una prometedora cineasta a principios del segundo milenio con su ópera prima Las vírgenes suicidas (1999), el cine de Coppola vino a instalarse como una mirada fresca para la industria cinematográfica. La habilidad de retratar esa inocencia interrumpida y la adolescencia, se convirtió en su firma personal, siendo Lost in translation el mejor ejemplo de eso. Pero, ¿qué hace a Lost in translation el binocular con el cual explorar la condición humana de la nueva generación entrada en el siglo XXI? Mi respuesta personal a esa interrogante se resumiría en tres palabras: pérdida, angustia y madurez.

Creo que la mayoría (sino es que todos) coincidirá conmigo si digo que al perder y/o renunciar a algo realmente valioso para nosotros (un libro, un par de zapatos viejos, una marca de cigarros, un juguete, una persona), no sólo nos embarga una enorme tristeza, sino que también parece que hemos abandonado una gran parte de lo que fuimos, de nuestra identidad. En Lost in translation esta pérdida y/o renuncia no es sino la renuncia a la infancia (al menos así lo veo yo), retratada tanto en el personaje de Scarlett Johansson, Charlotte, como en el de Bill Murray, Bob Harris. Ese encuentro (un tanto casual, un tanto furtivo) entre los personajes, esa dinámica que se expone en la pantalla no es sino la representación de que, cuando nos han «arrancado» o más bien cuando hemos «extraviado» aquello que aseguraba nuestro lugar en nuestro presente, nos volvemos sólo «figuras flotando entre un mar de cabezas artificiales», sin nada que nos sujete a la realidad, a ese espacio seguro, a esa infancia detenida. La pérdida es elemental en el desarrollo de nuestra identidad, sobretodo la pérdida de la inocencia.

Por otra parte está la angustia, misma que Kierkegaard definió con el siguiente ejemplo: «Cuando un hombre (persona) mira al borde, experimenta un miedo definido a caer, pero, al mismo tiempo, siente un aterrorizante impulso de tirarse intencionalmente al vacío». Claro, no intento decir que la obra de Coppola es kierkegreana (nada más lejos de la verdad), pero el miedo y el impulso de dejarse caer en el vacío es algo que está presente en toda la película. Charlotte (Johansson) está claramente insegura de su matrimonio, de su carrera y no parece siquiera conocer su lugar en el mundo; Bob (Murray), siendo un actor en la crisis de la mediana edad, sin trabajo, sin amigos y sin vínculos reales, sólo parece tener su pasado. El terror a lo incierto puede estar presente tanto en los veinte como en los cuarenta, pero también el impulso de lanzarse a lo desconocido, pues tanto Charlotte como Bob deciden arriesgarse a sentir, aunque sea brevemente, algo más que la angustia, a compartir algo más que la incertidumbre, algo más que la oscuridad: la esperanza. Parafraseando a Louis Glück, al final del sufrimiento nos espera una puerta, que es equivalente a decir que, al final de la infancia, nos espera una vida.

Eso nos deja con la conclusión de la película: la madurez, la asimilación de que la infancia ya se ha ido. Pueda que se pregunten porqué no recurrí al concepto de «adultez», cuando parece tan evidente que era el que quería utilizar. La razón por la cual reemplazo «madurez» por «adultez», es porque este último término ya está ligado a la arbitrariedad. Además, tampoco parece ser lo que tenía en mente Coppola para el cierra de la película, ya que no vemos a dos niños convertirse en adultos, sino más bien vemos a dos personas aceptar la pérdida de la infancia, que no es lo mismo que la niñez. Sé es niño sólo en cierta etapa de la vida, pero podemos estar atrapados en la infancia indefinidamente. En la cinta, tanto el personaje de Johansson como el de Murray, parecen estancados en ese vórtice de la infancia, y es sólo cuando se arrojan fuera de él que comienza su transformación. Es ahí donde se da el crecimiento de ellos como personas, es ahí donde Charlotte y Bob se encuentran a sí mismos, abrazados, susurrándose que ya nada podrá perturbarlos. No se necesita demasiado para afrontar ese momento, tan sólo una verdadera conexión. Es ahí donde la madurez nos encuentra, cuando aprendemos a asimilar la pérdida y la angustia de la mano de la persona más insospechada o sólo de la mano de nosotros mismos.

Sin duda Lost in translation es una de las mejores películas del siglo XXI y uno de los máximos referentes del cine en la actualidad. Si bien Coppola parece haber mermado en su estilo cinematográfico en sus últimos proyectos (Priscilla no fue sino otra biopic sin alma y On the rocks me pareció horrible), es innegable que su segundo proyecto sigue estando vigente, no sólo como la obra que le permitió ganarse el reconocimiento a nivel mundial, sino como su máxima tarjeta de presentación. Podríamos eliminar el resto de su cinematografía y sólo Lost in translation sostendría su nombre. No por nada fue mi película favorita por más de una década, pero al igual que Charlotte y Bob, llega un punto de abrazar la infancia, apreciarla por última vez y dejarla ir, caminando entre la multitud, mientras abordamos un taxi hacia lo incierto, en busca de nuevos horizontes cinematográficos y de nuevos horizontes emocionales.


(imagen de google)

lunes, 20 de noviembre de 2023

4 poemas de Ezra Pound y un epílogo

Llevaba varios años buscando la poesía de Ezra Pound. Desde que no asistía a las clases de cuarto y quinto semestre de Psicología, desde que prefería las charlas literarias en cantinas del centro de la ciudad (hoy ya abandonadas), desde que me pasaba horas y horas escarbando en los estantes de las librerías de usados de la zona 1. En aquellos días me conformaba con leer antologías y fragmentos de sus cantos en pdf, aunque siempre tuve en mente que debía de hacerme de un ejemplar, en algún momento, de una de las mejores ediciones que pudieron publicarse en habla hispana de la poesía poundiana, Personae, los poemas breves, edición bilingüe lanzada por la editorial española Hiperión, en traducción de Jesús Manárriz y Jenaro Talens. Hoy en día eso ya es un hecho cumplido, finalmente pude hacerme acreedor de un ejemplar. 

No fue cosa fácil (ni mucho menos barata), pero valió la pena los años de incansable búsqueda. La necedad de quienes buscamos poesía es, en la mayoría de casos, un defecto, pero no al menos en este, ya que encontrar el libro que define perfectamente la visión poética de un autor como Ezra Pound, es casi un milagro. Muchos dirán que el mejor Pound es el de Los Cantos, y algo de razón tendrán, pero la mayoría de estos desconoce o, en el peor de los casos, desestima la etapa más fructífera de ese salvaje erudito. Me refiero a la etapa «imaginista» o «imagista». La creación de la imagen poética, de la imagen breve y concisa, definitivamente se encuentra en esta etapa, esa que se extendió desde sus poemas de 1908, pasando por Ripostes, luego por Lustra, por Cathay, hasta finalizar en Hugh Selwyn Mauberley. Todo esto contenido en un constante viaje a través de las visiones poéticas de los griegos, de los latinos, de los españoles, de los chinos y de los japoneses, renovando hasta la más pequeña partícula de sus expresiones. 

La edición de Hiperión es, sin duda alguna, la mejor publicación que se pudo hacer en habla hispana de la obra de Pound. Hasta la fecha es quizás el mejor título que forma parte de mi pequeña biblioteca. Es por eso que decidí compartirles cuatro poemas de Pound y este pequeño epílogo que pretende cerrar un comentario breve de su poesía, aunque no sé si sea posible hacer comentarios breves de su obra ya que, como bien mencionó alguna vez Roberto Bolaño: «Pound no era un autor, era toda una literatura».

EL MENSAJE DE MR. HOUSMAN

Oh, ay, ay,
la gente nace y muere,
también nosotros moriremos pronto,
por consiguiente hagamos como si estuviésemos
             ya muertos.
 
El pájaro se posa en el espino
pero muere también, algo más tarde.
Unos mueren colgados y otros de un disparo,
el destino humano es lamentable.
             ¡Ay!, ay, etcétera…

Londres es un sitio funesto.
Shropshire es mucho mejor.
Así que sonriamos un momento
sobre la gracia mórbida de la amable naturaleza.
             ¡Oh, ay, ay, ay etcétera...

de Poemas de 1908-1919

UNA MUCHACHA

El árbol penetró en mis manos,
la savia subió por mis brazos,
el árbol creció en mi pecho;
hacia abajo,
me crecieron ramas, como brazos.
 
Árbol eres,
musgo eres,
eres violetas que el viento sobrevuela.
Eres una criatura —tan alta,
y todo esto es locura para el mundo.

de Ripostes (1912)

LA CIUDAD DE CHOAN

Los fénices están jugando en su terraza.
Los fénices se han ido, el río fluye solitario.
Flores y hierba
cubren la oscura senda
           donde descansa la casa dinástica de los Go.
Los brillantes vestidos y los brillantes gorros de los Shin
son ahora la base de colinas antiguas.
 
Las Tres Montañas caen a través del cielo lejano,
la isla de la Garza Blanca
           divide la corriente en dos.
Ahora las altas nubes han cubierto el sol,
y yo no puedo ver Choan a lo lejos
y estoy triste.
 
            Rihaku

de Cathay (1915) "Cuatro poemas de partida"

ENVOI (1919)

Ve, libro mudo de nacimiento,
y dile a la que antaño me cantó aquella canción de Lawes:
si no tuvieses más canciones
que vasallos has conocido,
habría en ti motivo que condenara
hasta las culpas que sobre mí pesan,
y de sus glorias construir su longevidad.
 
Dile a quien derramó
tal tesoro en el aire
contando sólo con que sus gracias dieran
vida al momento,
que le prometo yo que vivirá
como las rosas en el ámbar mágico,
de un rojo realzado con naranja y todo hecho
una sóla substancia y un único color
desafiando al tiempo.
 
Dile a la que camina
con canción en los labios
pero no canta la canción ni sabe
quién la compuso, que alguna otra boca,
tan hermosa tal vez como la suya,
puede que le conquiste adoradores en épocas futuras,
cuando con el de Waller yazgan mi polvo y el suyo,
cribas de cribas en el olvido,
hasta que la mudanza haya desvencijado
todas las cosas salvo la Belleza.

de Hugh Selwyn Mauberley (1920)




martes, 7 de noviembre de 2023

Anotaciones breves sobre «Pequeños poemas en prosa» e «Iluminaciones»

En estos días he estado leyendo un poco a Baudelaire y a Rimbaud de manera paralela, tratando de asimilar las coincidencias entre ellos, pero sobre todo sus distancias, mismas que Bolaño nombró como «el poeta adulto» y «el poeta adolescente». Para hacerlo, me di a la tarea de releer Pequeños poemas en prosa e Iluminaciones. Creo que algunos, sino es que todos, van a coincidir en que la obra de Baudelaire tuvo una enorme influencia en la de Rimbaud, y tendrán toda la razón, pero creo que también vale la pena esclarecer un poco las diferencias entre ambos planteamientos y visiones poéticas. Claro, no pretendo que este sea un análisis a fondo (consciente estoy de que mi visión es todavía limitada), sólo espero que estas breves anotaciones aclaren un poco el asunto.

Para empezar con esto (y espero mi argumento sea breve), cabe aclarar que hasta no leer de nuevo Pequeños poemas en prosa, publicado póstumamente en 1869 (aunque Baudelaire ya había lanzado algunos textos en la revista Le Présent antes de su muerte), no tenía ni idea que era la obra que el autor había pensado titular más tarde como El spleen de París, misma que Charles Mauron (traductor francés) citó alguna vez como «el último Baudelaire». Compuesta por 50 poemas en prosa, que originalmente eran 20, en esta obra Baudelaire manifiesta ese desasosiego y pesar que caracteriza a la sociedad de París de esa época, pesar que también englobaba al mundo de entonces, mismo que el poeta logra canalizar para entablar un profundo diálogo poético con la noche (refugio del poeta, ergo refugio del hombre), lleno de ensoñaciones y ensimismamientos, pero nunca borrando a la sociedad en sí, sino asimilándola en su interior y haciendo de ella una fuente de reflexión. Baudelaire era capaz de digerir hasta la más pequeña partícula de la condición humana.

Por otro lado Iluminaciones, que considero supera con creces a Una temporada en el infierno, obra a la que le manifesté una profunda devoción en el pasado. Como reza en el prefacio de la primera edición, lanzada en 1887 por quien fue en su momento su amante y mentor, Paul Verlaine, la obra es «un paisaje de cuentos de hadas y adorables amores esbozados». En ella considero que Rimbaud alcanza la madurez poética, misma que aún me pregunto si estuvo ausente en sus composiciones anteriores. Plagados de instantes de asombro adolescente, recreaciones urbanas, rurales y sombras de sueños, el autor logra en sus poemas un logro similar al de Baudelaire, rozando los misterios de la humanidad y, en algunas ocasiones, revelándolos. En ese sentido considero que son más poéticas que las de Baudelaire, pero menos precisas, como nubes borrosas, pero en ocasiones incluso más bellas.

Ahora bien, en lo que se refiere a las diferencias, sin duda alguna la que considero la más marcada, en mi visión limitada, es el estilo. Baudelaire pretendía poner sobre la mesa las contradicciones de la vida moderna y el abandono del propio hombre en su época, meta que logra exitosamente mediante el uso de la narración reflexiva de su propio pensamiento y experiencias. Por otro lado, Rimbaud recurre a la creación de imágenes sucesivas, que más parecen versos dentro de un texto prosaico. Sin duda las composiciones de Baudelaire son de una madurez y crítica mayor, pero las de Rimbaud gozan de una intuición no menos efectiva acerca de los misterios que visten a la naturaleza humana. Si bien es cierto que la obra de Baudelaire «engendró» a la de Rimbaud en muchos sentidos, esta última supo muy bien como desligarse de su predecesora.

En este punto, no puedo hacer sino remitirme una vez más a las palabras de Bolaño: «Baudelaire es una roca, es fuertísimo... y aunque parezca que se va por la desmesura, es un escritor de un gran sentido común... Baudelaire, que era un drogadicto, un borracho, en realidad es un padre de familia y es el abuelo sensato»; por otro lado Rimbaud: «es un gesto más que un acto de adolescente, del adolescente frágil, inerme, que apuesta lo poco que tiene por algo que no se sabe muy bien qué es, y que generalmente pierde». Cerrar con ese declaración tan precisa de Bolaño sólo confirma que ambas visiones poéticas, tan alejadas entre sí, no son sino lo que siempre han sido, «poesía en su más pura manifestación». Aún en sus diferencias, no dejan de ser expresiones poéticas genuinas. Acompaño estos breves comentarios con una imagen de alguna universidad parisina, donde habitan estos murales de los poetas. Pasé casi dos horas buscando el nombre de la universidad para poder incluirla en el texto, pero por más que me esforcé, no pude encontrarlo.


(imagen de Google)
 



domingo, 29 de octubre de 2023

Algunos textos de «Pájaro cegado y otros poemas»

Después de bastante tiempo ausente en mi blog literario, he decidido retomarlo para ejercitar un poco la escritura creativa, y qué mejor forma de hacerlo que compartiendo un poquito de lo que se viene dentro de mi primer poemario, «Pájaro cegado y otros poemas», mismo que será publicado en el mes de diciembre por Sion Editorial. Espero que esta breve muestra les permita acceder, al menos en parte, al texto como tal. Y si logran sentir un poco del «gemido de esperanza, en medio de una realidad que parece que nos deslumbra hasta dejarnos ciegos», me doy por servido. La imagen que acompaña los textos es una fotografía de la pieza de Basquiat, Untitled (Fallen Angel), de 1981, y es con fines meramente decorativos (si se me permite la licencia).


V

En la costilla del tiempo
                    arden mis alas 

vuelo a través de las eras
                    con mi cadáver
                    atravesado en el pecho                    

rozo el hueso de la historia
                    con la miseria de mi carne
                    que es la carne de todos

vencejo                                      vencejo
                         vencejo            
              encadenado a su vuelo 

y todavía resisten mis alas
                    rozando el hueso de las eras


IX

Como la última ave viva sobre la tierra
            me debato entre postergar la pena
                          o dejarme morir

todo se concentra en mi vuelo sin fuerzas
            dirigido por la derrota del siglo 
                          que todavía habito

y como pichón podría arrojarme al abismo
             despeñarme salvajemente
                          sin esperanza

pero soy un cenzontle con el pecho abierto
             cantando con las voces de todos
                          sin dejarme morir


CANCIÓN IMPLACABLE

Sobre un dolor que no cesa 
yo canto
con el pecho coronado 
por el fuego 
que se derrama ingrávido
como lluvia 
sobre las tumbas

a lomos del centauro de la muerte
bendigo el ala frágil 
de mi alma
erosionada en el mundo
que gimotea
como perro lacerado
por el hambre

y muerdo todo instante con mi voz 
de granada
perforo el cielo con las esquirlas
de mi llanto
perpetuamente ligado a esta tierra
donde se fragmenta
hasta la mirada


(Imagen de Google)


jueves, 25 de enero de 2018

Muerte y test de Nicanor Parra (Publicación del 23 de enero de 2018)

Hoy a sus 103 años murió el gran maestro Nicanor Parra, el antipoeta, patriarca de la familia Parra, matemático y físico. Desde Poemas y Antipoemas no pude desengancharme de su antipoesía. Ahora, finalizando Obra Gruesa, parte el gran Nicanor ("embutido de ángel y bestia"), dejándonos toda una gama de artefactos para no olvidar ironizar y cumplir la buena labor que él emprendió... antipoetizar.

Con este poema que forma parte de Obra Gruesa recordamos las indicaciones para continuar con su tarea ¡Y salú por eso!

Test

Qué es un antipoeta:
Un comerciante en urnas y ataúdes?
Un sacerdote que no cree en nada?
Un general que duda de sí mismo?
Un vagabundo que se ríe de todo
Hasta de la vejez y de la muerte?
Un interlocutor de mal carácter?
Un bailarín al borde del abismo?
Un narciso que ama a todo el mundo?
Un bromista sangriento
Deliberadamente miserable?
Un poeta que duerme en una silla?
Un alquimista de los tiempos modernos? Un revolucionario de bolsillo?
Un pequeño burgués?
Un charlatán?
un dios?
un inocente?
Un aldeano de Santiago de Chile? Subraye la frase que considere correcta.

Qué es la antipoesía:
Un temporal en una taza de té?
Una mancha de nieve en una roca?
Un azafate lleno de excrementos humanos
Como lo cree el padre Salvatierra?
Un espejo que dice la verdad?

Un bofetón al rostro
Del Presidente de la Sociedad de Escritores?
(Dios lo tenga en su santo reino)
Una advertencia a los poetas jóvenes?
Un ataúd a chorro?
Un ataúd a fuerza centrífuga?
Un ataúd a gas de parafina?
Una capilla ardiente sin difunto?

Marque con una cruz
La definición que considere correcta.


(Imagen de google)

martes, 17 de octubre de 2017

La obertura de fin de mundo

"La puerta" es el poema obertura de Fin de Mundo, una de las últimas obras de Neruda en donde deja entrever ese desarraigo a muchos de sus ideales pasados y menoscaba en la fatalidad del siglo XX. La fotografía es del propio Neruda y data de 1948, durante su vida en la clandestinidad dentro de su propio país a causa de su artículo La crisis democrática de Chile es una advertencia dramática para nuestro continente, que más tarde fue conocido como Carta íntima para millones de hombres publicado en el diario El Nacional de Caracas, lo que provocó la petición de González Videla a los tribunales por el desafuero de Neruda y, a raíz de eso, posteriormente se emitiría la orden de su captura.

Este poema se ha vuelto imprescindible en esta época.

LA PUERTA

Qué siglo permanente!

Preguntamos:
Cuándo caerá? Cuándo se irá de bruces
al compacto, al vacío?
A la revolución idolatrada?
O a la definitiva
mentira patriarcal?
Pero lo cierto
es que no lo vivimos
de tanto que queríamos vivirlo.

Siempre fue una agonía:
siempre estaba muriéndose:
amanecía con luz y en la noche era sangre:
llovía en la mañana, por la tarde lloraba.

Los novios encontraron
que la torta nupcial tenía heridas
como una operación de apendicitis.

Subían hombres cósmicos
por una escala de fuego
y cuando ya tocábamos
los pies de la verdad
ésta se había marchado a otro planeta.

Y nos mirábamos unos a otros con odio:
los capitalistas más severos no sabían qué hacer:
se habían fatigado del dinero
porque el dinero estaba fatigado
y partían los aviones vacíos.
Aún no llegaban los nuevos pasajeros.

Todos estábamos esperando
como en las estaciones en las noches, de invierno:
esperábamos la paz
y llegaba la guerra.

Nadie quería decir nada: todos
tenían miedo de comprometerse:
de un hombre a otro se agravó la distancia
y se hicieron tan diferentes los idiomas
que terminaron por callarse todos
o por hablarse todos a la vez.

Sólo los perros siguieron ladrando
en la noche silvestre de las naciones pobres.
Y una mitad del siglo fue silencio:
la otra mitad los perros que ladraban
en la noche silvestre.

No se caía el diente amargo.

Siguió crucificándonos.

Nos abría una puerta, nos seguía
con una cola de cometa de oro,
nos cerraba una puerta, nos pegaba
en el vientre con una culata,
nos libertaba un preso y cuando
lo levantábamos sobre los hombros
se tragaba a un millón el calabozo,
otro millón salía desterrado,
luego un millón entraba por un horno
y se convertía en ceniza.

Yo estoy en la puerta partiendo
y recibiendo a los que llegan.

Cuando cayó la Bomba
(hombres, insectos, peces calcinados)
pensamos irnos con el atadito,
cambiar de astro y de raza.
Quisimos ser caballos, inocentes caballos.
Queríamos irnos de aquí.
Lejos de aquí, más lejos.

No solo por el exterminio,
no sólo se trataba de morir
(fue el miedo nuestro pan de cada día)
sino que con dos pies ya no podíamos
caminar. Era grave
esta vergüenza
de ser hombres
iguales
al desintegrador y al calcinado.

Y otra vez, otra vez.
Hasta cuándo otra vez?

Ya parecía limpia la aurora
con tanto olvido con que la limpiamos
cuando matando aquí matando allá,
continuaron absortos
los países
fabricando amenazas y guardándolas
en el almacén de la muerte.

Sí, se ha resuelto, gracias:
nos queda la esperanza.

Por eso, en la puerta, espero
a los que llegan a este fin de fiesta:
a este fin de mundo.

Entro con ellos pase lo que pase.

Me voy con los que parten
y regreso.

Mi deber es vivir, morir, vivir.

                              
(Imagen de google)